23 de Marzo. Javier Sierra: El Grial, un invento de la Edad Media | clubforo7.es

¿De dónde vienen las ideas? ¿De dónde viene ese chispazo que te pone en contacto con la creatividad? Parménides, Siglo VI A.C., (maestro de Platón), decía que las ideas eran algo que proporcionaban las musas. Pero que para escucharlas, uno tenía que hacer algo que nos vendría muy bien en el siglo XXI. Y es, alejarse del ruido. Vivimos probablemente la cultura más ruidosa de todos los tiempos. Estamos sometidos durante todo el día al ruido intelectual, mental, al exceso de información, al estar sometidos continuamente al estrés, al de las redes sociales, de si me van a llamar por teléfono, de si tengo yo que llamar…. todo ese “ruido”, hace que estemos desconectados y nos convirtamos en “máquinas reproductoras de ideas ajenas”.
Con este preludio de su ponencia, Javier Sierra, en menos de una hora y media desmontó toda la historia del Grial que se conoce, desde la inacabada novela de Chrétien de Troyes (1180), hasta la película de Spilberg.
El Grial, es una palabra que no existió hasta la Edad Media. En los Evangelios no se cita, ni en los mil años de historia hasta la era de las cruzadas, nadie pronunció la palabra Grial asociada a la copa que Jesús utilizó en la última cena. Leonardo, en su obra del convento dominico de Santa María delle de Grazie (1495-1498) decidió que no tenía que estar el Grial en la mesa.
Ni en la obra “Parzival” de Wolfram von Eschembach (1195-1210) ni en la de Chrétien de Troyes, se vincula el Grial con la última cena de Jesús. Tan solo posteriormente, un cisterciense, Robert de Borón (siglo XIII), crea dos relatos sobre José de Arimatea y Merlín donde ya asocia el Grial con las dos historia precedentes.
En este punto, Javier Sierra, hace un repaso sobre el relato de Chrétien de Troyes, dando a conocer algunos pasajes del mismo que no siempre se recuerdan. La historia, pivota sobre tres ejes fundamentales: El Grial, La espada Excalibur y la Lanza de Longinos. A su vez, Sierra hace algunas referencias históricas de la primera cruzada totalmente desconocidas para muchos.
A partir de aquí es cuando España es protagonista principal: en 1123, cincuenta y siete años antes de la novela de Troyes, el obispo de Roda Barbastro, Ramón del Monte, consagra dos iglesias fastuosas en un pequeño pueblo del valle de Boí. En una de ellas, San Clemente de Tahull, en el ábside, se representa a la virgen María con un cuenco que no se atreve a tocar del cual irradia luz. Es una especie de escudilla de la cual emergen unos rayos. Es exactamente, la descripción de Chrétien de Troyes en 1180, pero que estaba pintada seis décadas antes en aquella iglesia de los Pirineos.
Sierra hace una detallada descripción política de aquella época hasta llegar al siglo XX. Es aquí donde varios personajes, pueblos y ciudades están relacionados con la palabra “Grahal” o Grial. El primero que se da cuenta es el dean de la catedral de Jaca y archivero Dámaso Sangorín. A partir de ahí y tomando como referencia una documentación histórica del monasterio de San Juan de la Peña, Sierra describe las historias de los dos “griales” que actualmente están en España: el de Valencia y el de León. Sangorín intuyó de que probablemente Chrétien de Troyes en 1180 “escuchó campanas” de una historia que tuvo como eje principal y escenario natural un rinconcito pegado a los Pirineos en la península ibérica.
“Y con premisas como ésta – decía Sierra para cerrar su ponencia – y un poco de imaginación, es como se construye la historia. Por lo tanto, el Grial, ese Grial que hemos visto tantas veces en películas, probablemente es una invención medieval creada con toda la intención para aquella época. Y con esa historia, sobre cómo alguien inventa la palabra Grial y construye un relato que cambia el destino de Europa, es con lo que yo me quedé para incorporarlo al libro que obtuvo el premio planeta”.