UN DÍA MAGNÍFICO EN LA RESERVA NATURAL DEL PARQUE DOÑANA.

Según los pronósticos de la Agencia Nacional de Meteorología, parecía que el cielo se iba a abrir en aguas y así fue. Pero por lo visto la cosa no iba con nosotros.
Salimos de Marbella a la hora prevista, siete de la mañana, sin llover. Llegando a Estepona, algo de lluvia. En la autopista Jerez-Los Barrios arreció algo más la lluvia, pero poco más. El desayuno en la venta “El Pedroso” (cruce de Paterna con la secundaria hacia Puerto Real y Cádiz) fue abundante, (como siempre) y con una atención esmerada. Desde aquí lo recomendamos.
Camino hacia la aldea del Rocío y Doñana, llovió de forma intermitente hasta quedar una mañana luminosa.
Una vez allí, visita obligada al santuario de la Blanca Paloma. Posteriormente, unas cervezas en un bar-terraza de la aldea que dio paso al almuerzo que teníamos concertado en el Restaurante “La Madre”. Servicio exquisito, abundancia de viandas y bebidas, precio justo y la disposición de David en todo momento, estando atento a la solicitud de los comensales. No es por hacer propaganda (aunque muy merecida), pero la próxima visita a Doñana cerraremos con él el almuerzo.
Hicimos hora en el restaurante hasta el momento de visitar el Parque, y fue en ese instante cuando empezó a llover copiosamente.
Nicolás, el guía que teníamos asignado para la visita a la Reserva Natural, se disculpó por el diluvio que estaba cayendo, como si él tuviese la culpa de aquello. Tal que así, nos adentramos en los terrenos del Parque, y al cabo de una hora aproximadamente y sin que nos diéramos cuenta, de forma inexplicable dejó de llover y salió el sol. “Alguna influencia habría de haber por parte de alguien”.
Y ahora, me voy a referir de nuevo a Nicolás, nuestro guía: El conocimiento del entorno, de la vegetación, de los animales que viven o emigran a la Reserva y, finalmente, su saber en todo lo referente al Lince Ibérico, no dejan lugar a dudas de que tiene que sentir verdadera pasión por su trabajo para convertirse en un buen anfitrión, que no guía del Parque. Por todo ello nuestras felicitaciones. Hace falta más gente como tú, Nicolás. A propósito: echamos en falta algo más de vigilancia en el entorno y en la propia Reserva.
Gracias a los prismáticos proporcionados por el personal, a última hora de la tarde pudimos ver algunos grupos de ciervos, corzos, jabalíes y un lince ibérico. Los socios y amigos del Club Foro 7 pasaron un magnífico día desde que salimos hasta que llegamos a Marbella, y con ganas de repetir. Gracias a todos ellos.
La organización de la excursión, los contactos, la cantidad ingente de llamadas telefónicas para que todo saliera a la perfección estuvo a cargo de la vicepresidenta de Foro 7, Rosa Salas.
De la cantidad de fotos que se hicieron, os pasamos ahora un mini-reportaje de esta jornada inolvidable.