Parece ser que fue en 1944 cuando unos estudios realizados en la Universidad de Harvard dieron con la clave para llegar a la conclusión de que niños inhibidos o altamente reactivos, (son los que lloran casi constantemente) eran “diferentes” a los demás. Detectan los cambios en el entorno y cambios en las emociones de las personas, cualidad que desarrollan en edad adulta. Asimismo, detectan ruidos imperceptibles, que a un oído medio le resulta normal, hasta el punto de que para ellos es muy molesto. Sucede lo mismo con la iluminación. Si ésta es la habitual en un sitio, para estas personas puede resultar intensa. Huyen de las aglomeraciones de gente y debido a ese grado de sensibilidad, se retiran en soledad, porque poseen un interior muy rico.

Básicamente esta fue la ponencia de Antonio Peralta y Mavi Millán, enriquecida con sus propias experiencias en este campo, donde las emociones y sensaciones personales despertaron la curiosidad de los socios de Foro 7. Al final de la charla, se repartieron unos test entre los asistentes, que una vez rellenos servirían para saber el grado de sensibilidad de cada uno.

Una conferencia muy interesante, sobre todo para padres y docentes que tratan con niños desde los primeros años, y a veces, no saben cuál es la causa fundamental de los distintos comportamientos de los críos.

Enhorabuena a Antonio Peralta y a Mavi Millán.