Seguramente no existe un grado más puro de amor que la amistad; los amigos se sienten complacidos con los acontecimientos positivos que afectan a alguno de ellos. Foro Siete, quienes formamos esta asociación cultural, nos sentimos felices porque uno de los nuestros, socio de honor, embajador más allá de nuestras fronteras locales, ha resultado justamente reconocido: Javier Sierra ha sido galardonado con el Premio Planeta. Enhorabuena. Desde los primeros contactos con Foro Siete supimos que se trataba de alguien con un talento especial; capacidad de comunicación, dominio de una envidiable didáctica expositiva que logra acercar, de forma amena, a lo que representa la Ciencia y lo que hay “Más allá de la Ciencia”. Junto al aura de inteligencia, la cercanía, la sencillez y la generosidad. Cerca del Foro se topó con el amor y sucumbió. Contar con Javier Sierra como amigo de Foro Siete ha supuesto que muchas puertas se hayan abierto y que primeras figuras nos visitaran en su momento y lo sigan haciendo. Se lee en algunas biografías de Javier que fue apadrinado por el doctor Jiménez del Oso; en la “biografía” de Foro Siete deberá mencionarse que fue apadrinado por Javier Sierra. Hemos sido testigos de su crecimiento como autor literario y como ser humano. Nos hemos alegrado de una marca singular alcanzada por Javier: más allá de ser profeta en su tierra (algo difícil en extremo) , ha logrado serlo en Estados Unidos y encontrar su sitio en el “Imperio” son palabras mayores. Llevábamos años esperando la concesión del Premio Planeta y llegó en el “año de la independencia” (“Independence year” ) cuando el grupo Planeta se transforma en “residente en Madrid” y “el fuego invisible” encuentra su trama en la capital del Estado. Decía Camilo José Cela que un escritor no es más grande al día siguiente de recibir el Nobel o cualquier otro premio importante, sin embargo no dejó de mostrarse incómodo cuando le negaban el Cervantes, ni tampoco le hizo ascos a la concesión del Nobel y el Planeta (“La cruz de San Andrés”). Otro Premio Nobel, Mario Vargas Llosa también alcanzó el Planeta (“Lituma en los Andes”). Posiblemente Javier Sierra no sea ahora un escritor más grande, más importante o más capacitado, pero, sin duda, obtener un galardón de esta repercusión es como un sello de denominación de origen; la constatación fehaciente de que la buena literatura no debe estar reñida con el éxito de ventas. En el caso de Javier Sierra ambas realidades llevan mucho tiempo conviviendo en plácida y fructífera armonía. Tanto nos alegramos, que pareciera que nos hubiesen premiado a nosotros. En la próxima visita a Foro Siete confiamos en que nos invite a café (doble a poder ser) con algo de la “calderilla” de dotación del Planeta. El “fuego” de Javier Sierra sigue siendo muy visible y las llamas de su creatividad seguirán resplandeciendo.