Parecía en principio que el día no iba a acompañar, pero fue todo lo contrario. La excursión a Alpandeire compuesta por una veintena de personas salió de Marbella sobre las nueve y media de la mañana. La ruta: Parauta- Cartajima-Juzcar-Faraján y Alpandeire. Unos pueblos preciosos, que parecían como incrustados en plena Serranía de Ronda. Sobre las once, estábamos desayunando en Faraján en el bar-cafetería “Las Vistas del Valle”. Un establecimiento regentado por Isa y Rafael (recién casados), donde la relación calidad-precio es magnífica.

La visita a Alpandeire la dividimos en dos partes: En la mañana, El Cerrajón, la Iglesia-Catedral erigida en honor de San Antonio de Padua, el “pozancón” y las momias.

Por la tarde, la casa natal del fraile capuchino y el pósito, un edificio restaurado donde se alberga la sede de la “Asociación amigos de Fray Leopoldo”.

Volviendo un poco al principio, una lluvia fina nos acompañó casi todo el camino, pero al llegar a Faraján, empezó a despejar el día. La gente desayunó fuerte y bien. Unas enormes rebanadas de pan de pueblo regadas con aceite del lugar y productos ibéricos nos retuvieron como tres cuartos de hora, pero mereció la pena. Y barato. Poco más de 2.50 euros por persona. Luego te digo cuanto nos costó el almuerzo.

Visitamos el Cerrajón, una pequeña colina donde se ubica la estatua de Fray Leopoldo acompañado de un niño, y donde la gente sube a través de un sendero hecho exprofeso, para que depositen (si quieren) alguna que otra ofrenda o petición.

La iglesia de San Antonio de Padua es un templo que fue construido casi a mitad del siglo XVI y restaurado posteriormente. Sus dimensiones se salen de lo normal. De ahí el sobrenombre de La Catedral de la Serranía. Conserva la pila bautismal donde fue bautizado Fray Leopoldo y una reliquia suya. Personaje curioso es Cristobalina. Una mujer que cuenta en la actualidad con 92 años, muy elegante en el hablar y en el vestir, y se ocupa de que los ornamentos del altar y los retablos estén perfectamente limpios.

Es depositaria de las llaves de las distintas estancias de la Iglesia. Fue toda una experiencia hablar con ella.

Nuestro guía, escritor e investigador José Manuel Frías, nos ilustró extensamente sobre el “pozancón” y las Momias. Terminado el recorrido matinal, volvimos a Faraján para almorzar en el mismo sitio: “Las vistas del Valle”. El menú: tazón de caldo de puchero “con fondo”, churrasco de pollo con salsa, verduras y patatas fritas, vino, cerveza, refrescos y postre. Auténtica cocina casera servida de forma generosa. Precio: 11.50 euros por persona.

Si pasáis por allí, preguntad por Isa o Rafael que os atenderán de maravilla.

Por la tarde, de obligado cumplimiento fue la visita a la casa natal de Fray Leopoldo. Una estancia pequeña, bien conservada, y que te traslada a la vida austera y prácticamente de miseria, donde transcurre la infancia de Francisco Tomás. Un familiar directo de él nos cuenta parte de su infancia, cómo era la vida cotidiana en aquel tiempo de la gente de Alpandeire y poco más. El resto lo haría Frías en la charla dada en el pósito. Un edificio restaurado, convertido en centro cultural. José Manuel hizo referencia a varios pasajes de la vida del fraile capuchino que pusieron el colofón a una jornada muy didáctica e instructiva.

Contamos también con la presencia de Miguel Rodríguez (Miguelón), que a través de su página en Facebook se hace eco asiduamente de los acontecimientos más importantes de la Marbella Cultural. Los socios de Foro 7 quedaron muy satisfechos por el día tan magnífico que pasaron en el bonito pueblo de Alpandeire.

El reportaje fotográfico es más extenso en nuestra página de Facebook. Puedes acceder directamente al artículo con todas las fotos desde este enlace