Tarde lluviosa idéntica a la del mes anterior cuando vino Javier Pérez Campos, pero sin tormenta. Lluvia intensa que no invitaba a salir. No obstante, las personas que nos reunimos en el Hotel El Fuerte para escuchar a Miguel Jara, tuvimos acceso a una información tan increíble, que el resto de lo que no se dijo ha quedado pospuesto para una “Cena Secreta de Foro 7”.
Un pequeño libro de notas manuscritas fue le referencia puntual al tema que se debatía. Miguel abrió su ponencia hablando de un problema de salud sufrido recientemente más o menos grave, que sirvió como estrategia de comunicación entre el público y él, para que supiésemos en “que terreno nos estamos moviendo”. Sus comienzos como periodista freelance se produce cuando empieza a investigar la “Iatrogenia”. Esto es, los daños provocados por el sistema sanitario en personas que quedaban muy dañadas o incluso fallecían por consumo de medicamentos. La gran beneficiaria era, sin duda alguna, la todopoderosa industria farmacéutica. Puso varios ejemplos de ello con sonoros escándalos recientes, aparecidos en revistas científicas y especializadas dirigidas fundamentalmente al colectivo médico.
Los medicamentos, decía Miguel, hay que tratarlos con mucho respeto. Algunos, más que curar, agravan el problema. España es “el segundo país del mundo que más medicamentos consume. Insisto: “el segundo país del mundo”. Menuda mina.
Para que suceda esto, tiene que haber unas presiones comerciales y un mercantilismo de la salud muy notable en nuestro país. País que, por otra parte, presume de tener una magnífica “dieta mediterránea” y una gente sanísima a tenor de los anuncios televisivos. ¿Qué ocurre, entonces? …
Para que os hagáis una idea, decía Jara, os cuento cómo es la vida de un medicamento desde que nace hasta que llega al mercado. Generalmente aparece en las universidades públicas de Estados Unidos. Cuando algún estudiante descubre una molécula “interesante” que se puede convertir en un medicamento, ocurre lo siguiente: Si despunta esa molécula, los laboratorios privados se acercan, compran la patente (aunque no sepan donde va a llegar esa molécula) y compran todos los derechos sobre ella. De esta forma, lo que empezó en una Universidad pública, sufragada con dinero público pasa a ser privado.
Antes de que se venda ese medicamento, le añaden el I+D previamente hinchado y eso es lo que incrementa su precio en el mercado.
El por qué no nos enteramos de los efectos negativos de los medicamentos se debe a lo siguiente:
Los ensayos clínicos que hacen los laboratorios, están protegidos por secreto comercial, legalmente. Es decir, toda la información que se produce en los ensayos está blindada. Ellos solamente sueltan la parte buena del producto. La mala, la sueltan muchísimo menos o nada y hasta la esconden para que no se sepa. Además, el marco jurídico del que se ha dotado a la industria farmacéutica incluida sus presiones mercantiles (porque lo ha fabricado ella) las protege.
Capítulo aparte merecen las agencias reguladoras de medicamentos. Hablar de ellas es farragoso, aburrido y absurdo. Son los propios laboratorios quienes las financian. Así que imagínense ustedes.
Para que un fármaco se venda, existen en los laboratorios los llamados “visitadores médicos” que, mediante “técnicas apropiadas”, consiguen que el médico recete el producto en cuestión. Y luego están los conflictos de intereses. Estos son de tal magnitud, que no se le ve un arreglo a corto plazo.
No obstante, ante tal cúmulo de despropósitos, la profesión médica está reaccionando de forma contundente, porque se han dado cuenta de que esta práctica pudre de alguna manera la medicina y la profesión en sí.
De ahí que el bufete Almodóvar & Jara esté especializado en defender a las personas afectadas por daños de medicamentos. Esta es su Web:http://www.almodovarjara.com/
No queremos extendernos mucho más en todo este asunto porque se eternizaría con tantos detalles. Durante una hora y diez minutos, Jara detalló de forma minuciosa los distintos aspectos de su conferencia, que continuaron con el coloquio posterior a la misma.
Como hemos dicho al principio, este tema da para una futura Cena Secreta de Foro 7.
Damos la enhorabuena a Miguel Jara por su magnífica ponencia y por la información aportada que, sin duda, ha sido muy valiosa.
Por último, convendría leer de nuevo el famoso Juramento Hipocrático. No tiene desperdicio. Está en Wikipedia.
Miguel Jara hace una síntesis de su ponencia:
Los socios opinan sobre la ponencia de Miguel Jara: